LEYENDA DEL GIRASOL

Contemplando unas fotografías que realicé a unas plantas, arroyo y lago, y observando el gran girasol que me cautivó, estaba pensando en la clase de Ho’oponopono que impartiré mañana en el Master para enfermeros. Y mientras sigo contemplando la belleza que me inspira el Girasol, recordé su leyenda … “pues, al principio, el rocío no nació para refrescar las flores, el rocío brotó de la tristeza.”. “Haremos de ella una flor que cuide siempre el paso del sol, y lo hará con esperanza”.

Cuidemos de nuestro planeta, de la naturaleza, a quien tanto debemos. Con actitud de responsabilidad y compromiso, con constancia y perseverancia, por un mundo mejor. Sin rendirnos, trabajemos por ello con fe, aunque a veces flaqueemos. Confía, suelta la carga, levántate, mira hacia arriba buscando la luz, déjate guiar como hace el girasol.

Sigamos trabajando pero también sin perder la esperanza… ¡qué es lo último que se pierde!

LEYENDA DEL GIRASOL

Una hermosa ninfa de las aguas llamada Clitia se enamoró del sol cuando lo vio caminando por la extensión de los cielos.  Al tocar su piel el calor del sol, la ninfa pensaba que le enviaba una caricia. Y eso la hacía sentirse feliz.

La ninfa junto a un arroyo se sentó. Sus cabellos largos le caían sobre la espalda y el rostro y, con ellos, muchas gotas de agua puras y brillantes.

La ninfa estuvo esperando a que el sol bajara a acariciarla pero después del ocaso, cuando todo lo cubría la noche, el sol no volvió.

Después de nueve días de estar esperando, en vano, la ninfa lloró mucho. Se acababa su esperanza, nueve días y nueve noches permaneció cubierta de lágrimas y, desde entonces, el rocío apareció; pues, al principio, el rocío no nació para refrescar las flores, el rocío brotó de la tristeza.

Entonces, los dioses del Olimpo se preguntaron:

¿Qué haremos ahora con la ninfa Clitia?

Fue el más sabio a responder:

Haremos de ella una flor que cuide siempre el paso del sol, y lo hará con esperanza.

Y así sucedió. La ninfa Clitia, lentamente, se fue convirtiendo en una flor que, hasta el día de hoy, se mueve siguiendo siempre la marcha del sol. Ahora su nombre es bello como, al mismo tiempo, profundo y sencillo: GIRASOL

(En la mitología griega, Clitia (Κλυτία / Klytía) o Clitie (Κλυτίη / Klytíê) era una ninfa enamorada de Helios. Ella lo espiaba diariamente desde que salía de su palacio, por la mañana, hasta que llegaba al oeste por la tarde. Un día, Helios tuvo relaciones con Leucótoe y Clitia, celosa, contó esto a Órcamo, padre de Leucótoe, quién enterró viva a su hija al enterarse. Cuando Helios supo esto, despreció a Clitia, que consumió toda su vida viéndolo pasar hasta que los dioses la convirtieron en heliotropo[1].

El nombre de Clitia también podría identificarse con la oceánide[2] del mismo nombre, pero no existe completa seguridad de ello. https://es.wikipedia.org/wiki/Clitia)


[1] Helianthus annuus, llamado comúnmente girasol, calom, jáquima, maravilla, mirasol, tlapololote, maíz de teja, acahual (del náhuatl atl, agua y cahualli, dejado, abandonado) o flor de escudo (del náhuatl chimali, escudo y xochitl, flor), es una planta herbácea anual de la familia de las asteráceas originaria de Centro y Norteamérica y cultivada como alimenticia, oleaginosa y ornamental en todo el mundo. (es.wikipedia.org/wiki/Helianthus_annuus)

[2] En las mitologías griega y romana, las oceánides (Ὠκεανίδες Ôkeanídes, plural de Ὠκεανίς Ôkeanís) eran ninfas hijas de Océano y Tetis. Cada una de ellas estaba asociada a una fuente, a un estanque, a un río o a un lago. Eran hermanas de los oceánidas (o Potamoi), dioses de los ríos. (wikipedia.org/wiki/Oceánide)

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Mujeres “abraza árboles”. Movimiento Chipko.

(Foto: Mujeres alrededor de los árboles, abrazándolos, en una aldea en Uttar Pradesh en 1973, ahora en Uttarakhand, donde nació el Movimiento Chipko moderno bajo la égida de Sunderlal Bahuguna. Archivo: Gran movimiento chipko 1522047126.jpg
Bajo licencia CC BY-SA 4.0)

En estos días que por la televisión he visto, por desgracia, durante varios días seguidos, muchisimos árboles quemarse, debido a los varios incendios ¡y qué tanta tristeza me produce!…
Aquí os traigo una historia de esperanza, historia antigua y que deberíamos siempre admirar, apoyar, colaborar y participar con todas aquellas personas que cuidan la naturaleza de nuestra bella Tierra.

Los protagonistas de esta historia, los árboles y 28 mujeres. Ellas, las “abraza árboles”, valientes y sabias, mujeres de gran sabiduría y conexión con la naturaleza. Conocedoras de la importancia que tiene preservar nuestra naturaleza, por los árboles no dudaron en luchar. Desde aquí, hasta el cielo, va mi admiración y gatitud hacia ellas.💚🙏

Historia:

En 1974 el Departamento de Montes de la India anunció la subasta de 2.500 árboles en el bosque de Reni, junto al río Alaknanda. 🏞️

Gaura Devi organizó la resistencia no violenta de las mujeres de Lata, su aldea. Devi y otras 27 mujeres de la comunidad se abrazaron a los árboles.
La noticia de la resistencia de las mujeres corrió por la región y empezaron a llegar vecinos de los pueblos cercanos para unirse a la causa de los “abraza-árboles”.

Entonces los madereros se rindieron y abandonaron su trabajo. La empresa de deportes Simon Company tuvo que retirarse y, posteriormente, el Gobierno prohibió la tala durante 10 años. (habiendo ordenado, el primer ministro del Estado, una investigación, que finalmente dio la razón a los aldeanos.)

Por estas mujeres, valientes mujeres, (las de la foto fueron las primeras) con sus brazos a los árboles, iniciaría el movimiento Chipko. 🌳💚

Después de este movimiento ecologista en la India, no tardaron en surgir réplicas del movimiento Chipko en otras zonas de India. (“Chipko” literalmente, “abrazar”).

Aunque, remontándonos a la antigua historia, podríamos decir que ” los movimientos de tipo Chipko” se remontan a 1730 d.C. cuando en la aldea de Prasanna Khamkar de Rajasthan, 363 bishnois sacrificaron sus vidas para salvar los árboles de Khejri. Buscando entre la historia, este caso me produjo escalofríos. *(Os la cuento al final de este escrito).

En 1980 Indira Ghandi, como primera ministro india, decretó la prohibición de cortar árboles de los bosques del Himalaya, durante 15 años, hasta que se lograra su completa repoblación.

Así, el movimiento “Chipko” o Chipko Andolan, un movimiento de conservación forestal en India y que comenzó en la década de 1970 en Uttarakhand, entonces una parte de Uttar Pradesh (en las estribaciones del Himalaya) se convirtió en un punto de reunión para muchos movimientos ambientales futuros en todo el mundo. Creó un precedente para iniciar protestas no violentas en India, y su éxito significó que el mundo se dio cuenta de inmediato de este movimiento no violento, que iba a inspirar con el tiempo a muchos eco-grupos similares al ayudar a frenar la rápida deforestación.
🌳🌲🌴🌱🌿🍃💚🙏

*Masacre de Khejarli

Los bishnoi narran la historia de Amrita Devi, un miembro de la secta que inspiró a otros 363 bishnois a ir a la muerte en protesta por la tala de árboles Khejri el 12 de septiembre de 1730. El maharajá de Jodhpur , Abhay Singh , requirió madera para la construcción de un nuevo palacio, enviaron soldados a cortar árboles en el pueblo de Khejarli, que se llamaba Jehnad en ese momento. Al darse cuenta de sus acciones, Amrita Devi se abrazó a un árbol en un intento por detenerlos. Luego, su familia adoptó la misma estrategia, al igual que otras personas locales cuando se difundió la noticia. Les dijo a los soldados que consideraba que sus acciones eran un insulto a su fe y que estaba dispuesta a morir para salvar los árboles. De hecho, los soldados la mataron a ella y a otros hasta que se informó a Abhay Singh de lo que estaba sucediendo e intervino para detener la masacre.

Algunos de los 363 bishnois, que murieron protegiendo los árboles, fueron enterrados en Khejarli, donde se erigió una tumba simple con cuatro pilares. Cada año, en septiembre, es decir, Shukla Dashmi de Bhadrapad (mes hindi), los bishnois se reúnen allí para conmemorar el sacrificio hecho por su gente para preservar su fe y religión.

Fuente:
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Bishnoi

https://en.m.wikipedia.org/wiki/Chipko_movement

(Foto: Mujeres alrededor de los árboles, abrazándolos, en una aldea en Uttar Pradesh en 1973, ahora en Uttarakhand, donde nació el Movimiento Chipko moderno bajo la égida de Sunderlal Bahuguna. Archivo: Gran movimiento chipko 1522047126.jpg
Bajo licencia CC BY-SA 4.0)

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el camino hacia la felicidad… es dejar de preocuparse por las cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad

Respiro, Siento, Amo, Amo, Agradezco, Agradezco, Agradezco…

Tengo cuánto quiero y necesito.

Me produce tristeza oír a personas que aún teniendo más de lo que necesitan dicen no sentirse felices …

Pensamientos que me llegaban mientras regresamos a casa, de un paseo, mi marido y yo junto a Bir.🚶‍♂️🐶🚶🏼‍♀️

Como mi hijo partía a las 15:45 h. en cuenta de ir afuera a comer para despedirnos, hemos pensado de pedir la comida a domicilio. Así, además de ayudar al restaurante, también hemos estado más tranquilos, para que no perdiera el autocar.
Juntos los seis hemos comido, reído por las bromas de yerno y nietos con mi madre (yo hago de mediador entre las dos partes☺️😉), se lo pasan “pipa” o como cuando ayer noche antes de cenar jugamos a cartas ¡lo que llegamos a reírnos mi madre, hijo y yo, con las “metiduras de pata” que hacen jugando al guiñote 😅.
Luego con los postres conversado amenamente (sin la tele, sin esas noticias tan desagradables que afectan, sobretodo, a las personas mayores).
Disfruto cuándo veo (y se percibe) esta armonía en el ambiente.

Y el día ha ido transcurriendo, acabando con cena de fútbol: Frankfurt, patatas fritas, cervecita, Coca-Cola, y viendo la Champions.

Ahora, también llega “la revisión”. No hay mejor almohada que la conciencia de cada uno.

A nadie le deberías dar explicaciones, más que observar tu comportamiento. Tu actitud será tu mejor barómetro. ¿Cómo te sientes? Si piensas, dices y haces lo correcto quiere decir que has actuado en coherencia. Y cuando se es coherente deberías sentirte feliz….

En un parque, mientras esta tarde estábamos con nuestro perro escuchamos a dos señoras hablando sobre este argumento:

1 Sra. – No estés tan triste mujer. Puede que lo consigas. Ya verás que cuando hayas logrado, de una vez, quitarte esos kilos que te sobran te sentirás feliz.

2 Sra. – ¡No ves lo fea y arrugada que estoy! ¡Cómo para no estar triste!
Y creo que los últimos 10 que me dicen de perder no lo voy a conseguir. Pienso que va a ser imposible. Tú que dices.. para sentirme feliz… ¡Para eso tendré que pedir una confección milagrosa!

1 Sra. – Bueno, es normal que estés arrugada y flácida !Qué quieres cuando se está adelgazando!

Bir ya quiere irse del lugar ¡nosotros también! Empezamos a dejar atrás el parque. Mientras, aún, se les oía claramente la conversación, mi marido me mira; nos entendemos perfectamente con la mirada (él sabe qué diría yo, a nivel profesional, personal y… espiritual)🩺📝🙌💓💗🐛🦋💖🌻🙏

Y mientras vamos alejándonos él me comenta:

¡Qué manera de quererse! y la amiga ¡qué oportuna con sus “frases de ayuda”! ¡Ha dado en el clavo! – acaba diciéndome mientras guiña un ojo😉

Cada uno de nosotros actúa según sus pensamientos. Pero, desde luego, si de verdad queremos ayudar, a veces sería más conveniente que nos mantuviéramos callados,… antes de decir frases que no van a ayudar a aumentar la ya poca autoestima de quien está escuchando – le respondo mientras pienso a “esa amiga” que con su opinión quiso ayudarla.

Si esas señoras me preguntaran dónde se puede encontrar una “confección milagrosa” les respondería, sin ninguna duda, que en la mente, que observaran cómo son sus pensamientos …
Y si me preguntaran dónde pueden encontrar la felicidad les respondería así:

La felicidad no la encuentras como una confección, la felicidad depende de nosotros mismos, de cómo son nuestros pensamientos y de nuestras propias acciones.

Cuando comprendes que a la felicidad no se la alcanza como resultado de obtener algo que no tenemos, sino más bien de reconocer y apreciar lo que tenemos, el sentimiento de sentirse feliz es más sencillo de lograr, porque ya alberga en tí, ella alberga en ese entendimiento y compresión. La felicidad es innata cuando nacemos, somos nosotros, muestras creencias y programas quienes la esconden.

Eso no quiere decir que debemos ser siempre “happy flower” y esconderse ante las adversidades. Soy consciente de la vulnerabilidad humana e imperfecta que nos envuelve. Como a otros seres humanos, la he vivido y padecido en mis propias carnes. Y, al igual que un duelo, un luto, el cerebro necesita su tiempo…
Va a depender mucho de cómo gestionamos, cuanto nos suceda, en nuestra vida.

El resto, al igual que Epicteto (filósofo griego 50-135 d.C) lo dejo ahí, soltando y confiando, ….
porque si quiero seguir mantenerme así, pensando y actuando con coherencia, sé de antemano que “el camino hacia la felicidad es dejar de preocuparse por las cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad.”

Hoy unos loritos parlanchines en una placita me encontré, jugando entre las palomas. Ninguna otra especie se cuestiona qué es la felicidad. Son felices sin más.

En esta noche te deseo que tus sueños sean suaves como palomas, y tus pensamientos, dulces y esperanzadores, déjales que vuelen a hacer nido en tu mente.

© Esther Vernet, “Relatos cortos del cotidiano” (y sus reflexiones)

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Sentirse libre en tiempos atípicos…

Me basta poco para tirar de un hilo y conducirlo hacia mis reflexiones. Hoy, el hilo ha sido el inicio de unas vacaciones que prometen ser atípicas.

Angelo no trabaja, ha empezado sus vacaciones en la Universidad. Yo acabé de impartir las clases de la Universitat de Barcelona, online, por lo que también esta semana acabé de trabajar. Quisiera descansar unos días y salir afuera, aunque fuera solo un fin de semana, para desconectar de la ciudad. Dentro de poco he de empezar a preparar todos los apuntes y clases del Máster para Septiembre. Además, a algunos profesores nos supone solapar nuestras asignaturas de este año con la segunda edición del Máster  (hay que recuperar algunas de este año, interrumpidas debido al confinamiento por la pandemia).

Y pienso un poco en todo, todo parece extraño. Hablando con mi marido, aún no sabemos bien qué vamos a hacer…

¿Necesitaré Wild Oat, Mustard? (pensando en las flores de Bach)

¡Eiii no exageremos! ¡Se nota que esta semana has acabado de enseñar un curso de Flores de Bach en la Uni! – me diría alguna de las colegas que me conocen. 

Y yo le respondería:

Sí, tienes razón, esto pasará, lo sé, es sólo un momento, un pensamiento fugaz, quizá de nostalgia.

Tengo la suerte, después de filtrar e, al igual que se programan los pensamientos, desprogramar también aquellos que sé no sirven para avanzar. Es una de las ventajas de ser profesora de PNL (Programación Neuro-lingüística) 😉 pero como a cualquier otra persona, no metida en este campo, a quienes somos expertos no siempre nos es fácil. Ver el resultado deseado también requiere su tiempo para procesarlo. Llevamos 5 meses de “nuevos programas” y llevan sus ajustes. Aunque no nos guste hay que “saber llevarlo” para poder reponerse.

La cosa parece ir “pà largo”, con la consecuente repetición de hábitos de “inseguridad” e incertidumbre. Y como resultado de estos “bloqueos mentales”, así de rápido, reaccionar, a todos, está costando más de lo normal.

Trabajo, medito y rezo cada día, para que los miedos no nos paralicen y controlen nuestras vidas. Dejarnos atrapar por ellos es esclavizarnos en vida.  

Somos seres humanos, y todos estamos viviendo, a nivel global, algo nuevo y extraño para nuestras facultades fisicas y, sobretodo, mentales. Ser facultativo, ser sanitario no te excluye, al contrario quizá te “salpica” más. Pero hay algo que tengo muy presente: la libertad, por encima de todo, la quiero sentir en mi mente. Como decía Aristóteles “el que ha superado sus miedos será verdaderamente libre”.

Y si ahora la situación sanitaria no “nos permite” viajar a alguna parte adónde quisiéramos aterrizar ¿quién nos impide soñarlo?
Recuerdo de jovencita, en el instituto cuando haciamos teatro y algunas de las obras a interpretar eran de Voltaire. Desde que pronuncié una de sus frases “El hombre es libre en el momento en que desea serlo” supe que lo sería, simplemente por el mismo hecho de soñarlo. Y, mientras tanto, me permito la libertad de experimentar todas las situaciones que a mi presente llegan.

La libertad también nos otorga responsabilidades: no hacer siempre lo que nos gusta y, a cambio, tener el derecho a hacer lo que debemos hacer. 
Sería maravilloso que las injusticias desaparecieran pero eso no lo podemos controlar, aun así los errores enseñan y si queremos, de ellos, siempre podremos aprender para ayudarnos a superar el dolor.
Aprende a ignorar muchas cosas. La felicidad es suma y compendio de lo que uno ha ido haciendo con su vida, de cómo ha sabido afrontar sus luchas internas y externas. Al final la felicidad o infelicidad no se mide desde el exterior sino desde dentro de uno mismo.

Hoy día, todo parece complicado y,  cada día, puede ser un reto. No quieras predecir en negativo. Ser pesimista nunca ayuda. Un error común es el suponer, no lo hagas. Y tampoco te rindas, una persona positiva convierte sus problemas en retos, nunca en obstáculos.

………..

Angelo guardando Bir sul balcone:

– ma Bir, cosa ci fai lì? al sole con questo caldo…

Io:

ma lascialo, non vedi che lui come “buon vecchiettino” ha bisogno del caldo…

Ma non è rimasto a lungo, non appena ha sentito che io non ero più, di fronte al balcone, è entrato nella stanza e si è messo dalla mia parte, accompagnandomi nella lettura.

……..

Bir, donde quiera que vaya, él siempre trae su propio sol que ilumina mi espacio. Porque él, al igual que el Sol, para mí, ilumina un mundo nuevo.

Dependiendo de cómo veamos su brillo, el del ☀️, en nosotros nacerán pensamientos y sentimientos, dependiendo también de los recuerdos que tengamos. Nostalgia, miedo, abatimiento, impotencia, añoranza, pasado, presente, esperanza, futuro, valentía, superación,…o ¿apatía y rendición?

El sol puede hacer surgir, en nosotros, la mayor tristeza o ser nuestro mayor consolador; también, en este extraño y atípico período que todos, cada uno a su manera, estamos experimentando.

En nosotros está la elección. Ver el sol, (aunque no sea desde el medio del campo o de la playa, y sin restricciones) pero, al fin y al cabo, en vida ¡que no es poco! te hace reflexionar para no quejarnos tanto y para agradecer más…

A mi edad, todo lo superfluo, falso y no natural me aleja de mi forma de sentir mi existencia.

Pasan los días. Nuestros hogar es muy diverso caracterialmente hablando. Diversas edades, diversas épocas e historias, escuchadas y sentidas experiencias vividas de seis personas. Un almacenaje de memorias dentro de nuestro ADN se ha ido construyendo, y que seguirá dejando huella el día de mañana, en los hijos de mis hijos, si algún día les llegan.  

Veo a  mis padres envejecer, veo a mis hijos en un futuro que dejo por descubrir (por no predecir. No es mi compito). Y yo, junto a mi marido, en el medio de unos y otros: a los primeros animando en sus miedos, y a los otros escuchando en sus valentías e incredulidades (o hartío) vamos afrontando nuestro presente con agradecimiento, a pesar de las difíciles obligaciones que este período conlleva y asumiendo nuestras respectivas responsabilidades. Ya por el hecho de cuidar a dos personas ancianas, una de ellas dependiente (con lo que conlleva toda su higiene personal) las medidas de prevención son hechas desde el corazón (el cariño) y responsabilidad individual de cada uno de nosotros.

Pero la vida continúa. Y mientras lidiamos con unos y otros en este nuevo “equilibrio” necesario,  seguiremos lidiando con un mundo sin libertad.

En 1957 el premio Nobel de Literatura, gran filósofo, periodista y ensayista, Albert Camus, pronunciaba:

“La única manera de lidiar con este mundo sin libertad es volverte tan absolutamente libre que tu mera existencia sea un acto de rebelión.”

Sentir la magnificencia expresión de libertad por el mero hecho de Existir ¡Qué grande filósofo!

Pues en honor a la sabiduría de sus palabras y en ese acto se rebelión, estas líneas escritas respirando libertad se muestran.
Agradezco a los míos y, una vez más, a mi fiel Bir, alma de perro que siempre me inspira para Sentirnos como él,  libres de hábitos y costumbres que nos alejan de nuestra verdadera esencia.

Esther Vernet, BCN, 11 Julio 2020

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SEGUIMOS HACIA DELANTE.

Una amiga me preguntaba…“cómo se hace a seguir hacia delante…” mientras su cabeza parece una olla a presión. Salía de la Clinica donde trabaja cansada y ya estaba pensando en que otra noche no podría dormir. No quiere volver a revivir escenas de mucho dolor…El cansancio y su estado emocional están dejando huella. Ella me dice que “solo quisiera mirar y tirar hacia delante”. “Me siento magullada como si me hubieran tirado piedras”, comenta.
Me pide ayuda, hablamos, le recuerdo la importancia de tomarse un tiempo, exclusivamente, para ella, de meditar, de concentrarse en su respiración, de soltar, de hacer lo que le plazca y le guste más, dibujar, pintar, hacer alguna manualidad artística, textil, etc. 
Le digo que no está sola.
….

En mi vida tuve que aprender a ir hacia delante cuando comprendí que no existía el camino de regresar atrás. Atrás no se podía volver y remediar. El daño ya estaba hecho. Y, era tiempo de curar, sanar y cicatrizar.

La vida, camino de único sentido: origen nacimiento, final muerte. Y en medio “el durante”.
Si quería avanzar, no me quedaba otra: en “el durante” debía sacar lo mejor de aquello aprendido.
Convertir mi debilidad física en fortaleza mental ha sido, sin duda, mi mejor aprendizaje.

Demasiados golpes, enfrentamientos y desafíos recibimos. Saber gestionar las emociones es de suma importancia ante un peligro eminente; Sabemos que poner en constante práctica”calma y serenidad” no siempre es facil. Y, por este mismo motivo, cada día hay que “entrenar” como una rutina, como un ejercicio. Ejercitarnos en asentar la calma para que haga raíces, meditar, aunque sea aprovechando la pausa y el merecido descanso, es por nuestro bien.

Trabajarnos las heridas emocionales en cuanto aparecen, no descuidarlas, es primordial. Hay que querer sacarlas para no perjudicar nuestra salud. Hay que saber drenarlas, encontrar un apoyo valioso, ya sea con el arte, dibujando, pintando, escribiendo, o pidiendo ayuda si sientes que un aporte psicológico necesitas.

Suelta los pensamientos nocivos, las palabras pesantes, las que no gritaste, encuentra el modo de expresión.
De un modo u otro sácalo.
Quizá te maravilles cuando veas cuánto arte tienes; recursos innatos que todos albergamos dentro de cada ser humano. 
Drena lo que te pesa, que nada ni nadie pueda dañar tu mente.
Reacciona transformando lo que en tí entró negativo; Tú, solo tú, tienes el control de tu mente, y el poder de convertirlo en positivo.
Encuentra tiempo, cuida tu jardín, arranca las malas hierbas (pensamientos negativos).
Cuídate, tu tiempo es precioso, nunca te resistas a decir que “no lo tengo”, búscalo aun en la noche, debajo de las estrellas. Aprovecha para hablarle a la luna si no tienes sueño. Y si te escuchas, no te llames loca, llámate ¡Valiente!  La luna fertiliza y el sol quema los escombros. Al final, hasta un estiércol maloliente es beneficioso para la tierra sembrada.

Empieza a “podar” lo que estorba, lo que ya no sirve, lo que entorpece para crecer y seguir hacia delante,
porque…“la vida es un 10% lo que nos ocurre, y un 90% cómo reaccionamos a ello”.

Mi “arteterapia”, esos recursos innatos descubiertos, ese espacio sagrado individual, ese tiempo de “solo mío”…lo encontré hace muchísimo tiempo, en la Escritura y en la fotografía. Muy jovencita yo era, y las circunstancias apremiaban. Era aprender a drenar y soltar o era ahogarme.

Una de esas noches, una más de esas pesadillas por agotamiento mental, de insomnio por agotamiento físico, “desperté” sin estar dormida. Las primeras luces del alba aparecieron, los tenues y suaves rayos de sol se comparecieron de la persona agotada, y acariciaron mi piel. Reflejos dorados alumbraban un cabello despeinado,  parecían anunciar la entrada de una nueva energía a mi mente. El día anterior me había ido a afrontar un duro trabajo sanitario (duro emocionalmente) sin muchas ganas ni fuerzas. Hoy, sentía que iba a ser diverso, sabía que iba a ser capaz de enfrentarme ante cualquier reto pero,  sobretodo, enfrentarme ante mis miedos.

Así, me alcé. Me dije “Hoy va a ser mejor. Nada dura eterno. Incluso esta noche, pareciéndome la más oscura y terminó con la salida del Sol. Hoy es un buen día para reaccionar”.
Me duché, hice ejercicios de respiración, desayuné y me miré al espejo. Mentalmente le iba diciendo (a mi reflejo):  “yo soy más de lo que veo” y “si tú no quieres tirar hacia delante, porque estás cansada de todo, el ser que yo sé que soy ¡sí quiere! Yo voy a seguir caminando y no voy a mirar atrás. No voy a culpabilizar a nadie porque merezco mucho más de la pena y sufrimiento que tú sientes. Así no puedo ayudarte-me, así no puedo ayudar a nadie”. “Yo soy más dura que todo lo que veo en este espejo” acabe diciendo mientras me dirigía hacia la puerta.

Y salí a la calle. “Los tiempos duros nunca duran, pero la gente dura sí”.

Y continuaremos “trabajándonos” en cuanto suene “la alarma”.  La ves llegar, la oyes, una vocecita dentro de tu cabeza te anuncia que algo no va, empieza a axfisiarte una opresión en el pecho. ¿Serán “mis miedos”? No quieres sentirte, de nuevo, atrapada por ese miedo escondido detrás del cansancio. Pero “el miedo no te atrapa” no te engañes, eres tú a atraparlo. No dejes que así sea, sino será él, de nuevo, a dirigirte. Y, tú, te lamentarás de sentirte magullada como si te hubieran tirado piedras.

Decidí despertar y escuchar a aquello que albergamos dentro del ser. Y, desde entonces, cuando las necesito, me paro, respiro, medito y escribo…para seguir el camino vital de “único sentido” hasta que llegue al final. Y mientras tanto coloreo el amarillo de un espléndido sol del nuevo amanecer.

“Podemos tirar piedras, quejarnos sobre ellas, pisarlas o construir con ellas”. Construye, respira aire esperanzador y no acusador,  medita y agradece en “el durante” para crear lo mejor posible tu destino. Créate un buen refugio de bien-estar, y cuando lo necesites diríjete hacia allí para descansar.

Empieza Ahora. Por muy cansados que estemos, no dejemos que “vuelen” los días. Las lamentaciones cansan más.

Práctica todo lo que aporte beneficios a tu salud, elige los ejercicios que mejor resuenan contigo, si es yoga, correr, bicicleta, natación, senderismo, etc. y elige también el de “arteterapia”, manualidades, etc. que más te gustaría explorar.

Quizás,…en un año desearás haber comenzado hoy. Atrévete a dar el primer paso, porque si aún esperas y esperas a que algo suceda, lo único que sucederá es que te hagas mayor, el cansancio aumente y las lamentaciones pesen.

Nunca, nunca te rindas. Ármate de coraje y ve con confianza en la misma dirección, la de ir hacia delante. Tienes esta vida, y hay que ir a por ella. Y porque es el coraje de continuar lo que cuenta, aprende a ser feliz con lo que tienes mientras persigues lo que quieres, en este tu trayecto de vida.

El guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace, y esto le recompensa, porque sabe para lo que ha nacido.

Conozco unos cuantos guerreros y guerreras de grande espíritu. Ellos y ellas, en las dificultades vieron la posibilidad de nuevas oportunidades en vez de contemplar la dificultad en cada oportunidad dada.

Lucharon pero también hubo tiempo de descanso. En su refugio remontaron y, ahora retomaran el camino. Saben que, a medida que caminen, deberán afrontar aquello que aparezca. Su alma les dicta que todo tiene un propósito y Sócrates les susurró que “No existe mayor propósito que el de servir a los demás”. A los dos escucharon y, desde entonces, caminan de la mano.

            – Esther Vernet –

(Dedicado a todos mis colegas, a todos ellos y ellas, grandes profesionales y mejores personas, guerreros que con su espíritu realzan el trabajo que desempeñan)

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“Se nota a kilómetros quien te quiere a centímetros”

Cuando pase esta crisis mundial quédate con quién te llamó, escribió o se ocupó de saber si necesitabas algo.

Si a partir de mañana decides emprender el camino en compañía, ellos serían una buena elección.

Y, a cambio, elimina, tacha, borra u olvida, de tu “lista de invitados” a quienes no se han interesado de tu estado; a quienes en todo este tiempo no te escribieron y, tampoco, llamaron.

Tiempos de aprendizaje, observación y reflexión. La crisis también vino a enseñarnos quién merecerá nuestra compañía, cuando se salga de ésta. De toda crisis se aprende.
Estuviéramos confinados solos o muy ocupados en nuestros puestos esenciales de trabajo, todos hemos tenido suficiente tiempo para la reflexión.

Fue un valioso tiempo para recordarnos que en salud o pasada la enfermedad,  en apuros varios o en uno solo… nuestra vida es sólo un fugaz instante. Por lo tanto, demasiado valiosa es nuestra energía vital para desperdiciarla con quién no te buscó, en tiempos de necesidad o sufrimiento.
Ni siquiera pienses en ellos en una época ya pasada. Antes les fue fácil, buscarte en tiempos de luz (fiesta y diversión). Piensa en tí, ves a tu interior y siente que no estás sola; una luz interna tienes como guía. Si la sostienes será tu mejor compañía.

En época de solidaridad quédate con quién demostró actuar en resonancia con tal hermosa e implicada palabra.
Acepta a quienes alumbraron desde la distancia enviándote, desde sus corazones, bendiciones y buenas palabras.

Tu tiempo es precioso, antes, Ahora y, también, lo será mañana.
Confía primero en tí, en tu Ser interior y, luego, en la buena gente, en esa misma que te llamó, escribió o se interesó por saber si, de algo, tú necesitabas.

              -Esther Vernet-

Reflexiones después de haber hablado con una excompañera al teléfono. Ella vive sola, no ha estado muy bien de salud y le voy llamando por si necesita algo. Al teléfono habla y habla, yo la dejo hablar, la escucho y ella se desahoga.
Me contaba que todos esos amigos con quienes ella solía siempre salir, reuniéndose en fiestas en una determinada localidad costera, en este tiempo de confinamiento ninguno de ellos ha llamado o enviado un watsapp para preguntar por su estado (o necesidades). “Todos saben que me han operado varias veces, y que por mi patología soy una persona altamente a riesgo de contagiarme. Solo yo llamo, cada uno va a lo suyo…¡qué pena!” – me decía apenada.

Antes de Navidades yo le habia dicho de quedarse con un gatito. La gata de su casero había parido y el señor iba preguntando si alguno de sus inquilinos quería quedarse con alguna criaturita gatuna. Le convencí para quedarse con una.

Tampoco quería más plantas, por haberse olvidado de regar un geranio de hoja roja, color vivo muy vistoso que a ella le gusta (se lo regalé el año pasado). Creyó que la planta se le había secado y, así, muerto. Se sentía en culpa. Y esta primavera el geranio de nuevo ha florecido.

“Con esta crisis me he dado cuenta de muchas cosas…yo no quería un gato, no quería plantas porque decía no tener tiempo para ocuparme de ello, y en este período, he agradecido de haberte hecho caso. He apreciado más todo lo que tengo en casa” finalizaba diciéndome.

Aunque no veas a la persona con quien estés hablando, al otro lado del teléfono, intenta hacerle sonreír. Igualmente la sentirás. Y, aunque sea por unos pocos segundos, habrá valido la pena. Sé que le he podido sacar una sonrisa hoy también, por lo menos eso es lo que intento cuando le siento triste.  En estos meses de confinamiento, cada vez que de ella me despedía, antes de finalizar la llamada telefónica, a la hora de saludarnos yo le solía decir estas palabras:

“Cuídate mucho preciosa. Ahora te abrazo desde la distancia, ¡y menos mal! porque, aun lejos, sigues deslumbrándome, con esa lucecita tan bonita que siempre me emanas.

En este período que solo hemos oído hablar de virus (al paso que vamos, continuaremos oyendo y viviendo con el mismo tema), como a cualquier persona me han surgido pensamientos. En estos últimos, me surgía una reflexión repetitiva cada vez que se hablaba de cómo hacer a que no se propague este coronavirus. Y, con la impotencia ante escenas de nula responsabilidad y compromiso con los demás, por parte de algunas personas, mi respuesta siempre acababa siendo la misma:

“Si se propagara más Amor entre los seres humanos,  habría menos propagación de virus…”

💕💞🌈🙏

#quédateconquiéntellamóescribióoseocupódesabersinecesitabasalgo

A tí, y a todos ellos,…#tedoyunabrazo

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¿Alientas con la esperanza o con el miedo?

“Mientras la población general sea pasiva, apática y desviada hacia el consumismo o el odio de los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que quieran”

– Noam Chomsky – (*)

Atención con lo que transmitimos, sobretodo a las personas mayores, los ancianos son más vulnerables y, entre ellos, hay mucho miedo.

Con la pandemia, el estado de alarma y todo lo que conlleva la situación actual es normal la preocupación. Pensamientos que te transportan al temor, sobretodo pensando en qué les podría suceder, a tus seres queridos y a aquellos más vulnerables (más débiles por su estado físico o por su avanzada edad) es fácil que nos lleguen.

Pasar de un pensamiento negativo a otro es lo más fácil para una mente racional influenciable, e ir encadenándolos, también. Aún así, una vez observados, tenemos que sacar la fuerza suficiente para cortar esa cadena de pensamientos negativos porque al final solo traerán otros más destructivos. Pensar día tras día, de esta manera, a la larga perjudica a a nuestra salud.

Veo por sus gestos y oigo a las personas, sobretodo a los ancianos, muy asustadas:

¿Oíste ayer lo que dijeron los vecinos? ¿Has oído lo que han dicho hoy en ese canal..? ¿Has oído lo que contaba ayer fulanito? ¿Te has enterado de lo que le han dicho hoy a menganito en el pueblo? etc. etc.
Y lo más triste, acabar escuchándoles decir:
“Esto no hay ya quien lo pare, yo ya no albergo ninguna esperanza” o “toda una larga vida para acabar oyendo solo cosas tristes”, o “Esto es un desatre, todos peleándose y acusándose, en vez de apoyarse y colaborar todos unidos. Ya no sé a quién hacer caso”, “…para acabar así,…quisiera dormirme y ya no despertar”.

A nivel de lingüística, a nivel cognitivo, te has preguntado ¿cómo actuamos? ¿Te escuchas cómo hablas? ¿Te has parado para darte cuenta cómo piensas y cómo puede influir esa energía hacia los demás?
Y, tú ¿cómo alientas a tus mayores? ¿con el miedo o con la esperanza?

Un día entró al comedor mi hijo y escuchó a su abuela decir:

“Uiii dios mío qué barbaridad, ¡dónde vamos a parar, si esto sigue así, al final no sé qué pasará! una cosa así no se había visto en la vida…”

Se había dado cuenta que los abuelos estaban mirando la televisión y sus rostros eran de preocupación. Les apagó el televisor, les dijo que no la mirarán más.

“dicen las mismas cosas que ya habéis oído al mediodía, ahora basta de televisión ¡no veis que no os sienta bien! Y como falta casi una hora para cenar, si queréis podemos jugar a cartas. Como dice mamá esto os gustará más”.

(Suelo hacerles jugar a un juego de cartas que les gusta mucho. Les recuerda cuando jugaban en el pueblo de mi madre con sus hermanas o sus amigos de toda una vida, casi todos ya fallecidos). Y de esta manera hago que mi padre desde su sillón deje el telecomando 😉 (mi padre tiene la manía de ir girando todos los canales, parece “adicto” a aquellos más “melodramáticos, exagerados y superficiales”, motivo por el cual mi madre “le riñe”: “siempre mirando esas “chafarderías” ¡ver estos programas no te hacen ningún bien! si acaso “¡te atonta!” – acaba diciéndole ella).

Con esa actitud hacia sus abuelos, y ante tanta excesiva información, la mayoría de veces mal interpretada (como cuando la abuela habla por teléfono y escucha lo que le cuentan amigas de otras regiones), mi hijo ha continuado “protegiéndoles”, un modo también de cuidar a nuestros mayores.
Para mí, esto representa alientar con la esperanza a las personas más vulnerables. Es un acto de amor.

Si está en tus manos y tienes la ocasión de hablar con tus mayores (para nosotros es más fácil porque vivimos todos juntos) háblales con cariño, y no dejes que les aliente el miedo más del que ya tienen. Por ejemplo, si les ves continuamente delante de noticias pesimistas, ante un televisor, apagarla porque estarían ante un acto de pre-ocupación, y no de prevención. A cambio, hacer algo productivo juntos, como jugar a cartas u otro juego de mesa, algo de poder hacer en familia.

No debemos confundir prevención con miedo. El miedo nada tiene que ver con ser prudente y responsable.
Sé prudente, sé responsable, pero que el miedo no te domine ni duerma. Porque si el miedo paraliza ¿cómo vas a poder ayudar a quienes de verdad lo necesitan? y ¿cómo te vas a ayudar a tí mismo, a progresar y mejorar en tu propio camino? Transmite energía positiva, alienta con esperanza al más débil, ayúdales a comprender lo importante que es para nuestra salud alejarnos de las fuentes que alimentan pesimismo.

Las noticias, personas, personajes, en redes sociales, el “famoso que todo lo sabe en esos canales de tele basura”, etc. se convierten en “píldoras somníferas” y ya no eres dueño de tu mente. El miedo se apodera de tu mente, de tu cuerpo y del control de tu vida.
Desconectate, “desenchúfate” del continuo bla-bla-bla, de noticias no fidedignas que te provocan dudas, confusión y temor. No compartas y gires lo que no está verificado (la mayoría de veces lo que más circula son fake news o noticias mal interpretadas).

A cambio ¡Vive! Vive el día con alegría. Cada día cuenta, cada instante. Cada respiro y aliento de tu jornada conviértelo en productivo, para tu bien y el de los demás. Suma y no restes. Tú eres una pieza clave en este “puzzle colectivo”.

Cuando nos dejamos fluir con nuestra verdadera esencia Sentimos con (y desde) el corazón, y no se nos nubla la mente. Entonces, el ego y el miedo quedan aparte; si crees Ser fuerte, lo serás y el miedo desaparecerá; si, al contrario, te dejas seducir por todo cuánto negativo oyes, el miedo te debilitará y continuará controlándote.

Cada uno de nosotros llega con una misión. Ahora, no es necesario preguntarnos cuál es, no hay más misión que ser uno mismo. Si aún no lo sabes, lo descubrirás por tí mismo. Solo fluyendo con lo que Eres, sin temores ajenos que te quieran imponer, es el modo para sentirte conectado. Conecta con todo lo que hay a tu alrededor sin el miedo a atraer perturbaciones tóxicas. Somos antenas, atraemos según en qué onda de sintonía estemos.

Hay más buena gente de la que pensamos. Y también sabemos que hay otra gente, “adictos”, en poner la atención en lo que (o quién) atemoriza para causar desorden y caos.

Cuando llegamos a este mundo nadie nos dijo que en la vida no pasaríamos dificultades y experiencias dolorosas. Forma parte de nuestra evolución. Lo importante es elegir qué vía tomar, y siempre encontrarás más de una opción. Conozco (y la he conocido en varias dificultades de mi vida) la vía llamada “esperanza” para empezar de nuevo. Y porque antes conoci la vía llamada “miedo” la que me “paralizó” quise salir de ella. Por tener ganas de seguir hacia delante, por los que estaban conmigo, me amaban y ayudaban, por ellos y, sobretodo, por mí, la vencí. De vez en cuando pica a mi puerta pero no la escucho, solo la observo y, tal como llega, la dejo marcharse. Seguramente, volverá, la vida no se detiene por mí ni por nadie. Lo importante no rendirse. Mientras albergues esperanza y creas en tí hay que luchar por ser lo mejor que podamos… porque ¿queremos vivir o seguir “durmiendo”? A nosotros está.

Dalai Lama decía:

“No importa qué tipo de dificultades tengamos, cómo de dolorosa sea la experiencia, si perdemos nuestra esperanza, ese es nuestro verdadero desastre”.

Que nadie te imponga “dormir” más de lo que deberías. Despierta para vivir, para disfrutar, para compartir todo lo bello y bueno que este planeta te ofrece, compartir, responsabilizarte, social y globalmente. Y así, también, poder ayudar a tu gente. Ayudemos a quitar o aliviar miedos del presente, originados en el pasado (nuestra mente todo lo archiva y almacena).

Venimos para servir, para compartir, para ser útiles los unos con los otros, para amar y ayudarnos. Es el mejor enriquecimiento que recibirás en tu vida.

Las sensaciones viscerales y no las materiales son las que al buen hombre de conciencia le dejan transitar serenamente. Él no tiene miedo y sí satisfacción de haber hecho bien la cosas. Nadie le impuso de creer todo o creer nada. Fue su conciencia y responsabilidad individual lo que le condujo a actuar por amor, por compromiso hacia una responsabilidad colectiva. Actúa de este modo para ayudar a mejorar la vida de los demás, no para atemorizar y paralizar el desarrollo futuro de quienes una vez creyeron ser más felices…

La felicidad no se halla fuera, no se busca. Y aunque a la felicidad se le denomina como un estado emocional de la “persona feliz”; como la sensación de bienestar y realización que la persona experimenta cuando alcanza sus metas, deseos y propósitos; o como un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten, … aun ante todo eso, la felicidad es efímera si no la cultivamos con nuestros buenos pensamientos y actitudes altruistas hacia los demás. Cuando te veo sanamente feliz yo me siento dichoso (feliz). Y esta, quizá, es la meta: Sentir la felicidad de los demás como la tuya propia.

Usemos la esperanza de compartir felicidad y quitar miedos. No podemos retroceder, hay que evolucionar, no repetir una tras otra las mismas lecciones.

Que de nuestra boca salgan palabras de esperanza, también de nuestros gestos. Y con tu actitud has de ser convincente.
Porque una esperanza, o lo que es lo mismo, un estado de fe y ánimo optimista ha de alientar, reanimar, reavivir, animar, confortar, consolar y estimular, a quienes te escuchen y observen para que el miedo impuesto empiece a pesarles menos.

Da esperanza a quienes no ven y están “ciegos”, a quienes escuchan pero no oyen la autenticidad. Y a quienes creen no volver a ver el sol ayúdales a superar la noche.
Llegará una mañana que, gracias a tí, verán el sol. Y el sol podrá arrojar todas sus sombras detrás de él.

– Esther Vernet –

“El anciano sintiendo agrietarse el camino se paralizó. No quería escuchar las voces de la gris tormenta que intuía avecinarse.
Las saetas del reloj no dejaban tregua al anciano que quería detenerlas. Sentía su respiración, sabía que estaba vivo ¡y quería seguir estándolo!

¿Estoy en un sueño? ¿Estoy durmiendo o estoy viviéndolo realmente? se preguntó. Volvió a verse, esta vez reconoció un sendero, un color verde marrón difuminaba allá al fondo de un anterior gris triste.

La tormenta no llegó a materializarse. Y una sonrisa se dibujaba en el rostro del anciano. Estaba recordando palabras alientadoras que en su vejez, y ya antes, desde que se había jubilado, alguien querido siempre le había repetido.

El anciano se alzó y cambió de rumbo. Al otro lado del río, monte arriba vio destellos de luz. A cada paso que daba iba recobrando la esperanza. Ya no escuchaba voces de ninguna tormenta gris. Ahora, eran voces humanas:

“mientras las saetas de tu reloj avancen, yo iré cubriendo las grietas de tu camino para caminar juntos y, así, poder acompañarte. Hasta que tu alma te llame ¿sabes papá? tú no estarás solo, ahora me toca a mí cuidarte. Cada vez que sientas que el miedo agrieta tus pasos yo los cubriré con palabras bien firmes, de amor y agradecimiento por todo lo que por mí hiciste”.

– Ah, hola papá ¿qué tal la siesta, has podido dormir bien?” – escuchó el anciano padre al entrar en la sala donde se encontraba su hijo.

Sí, muy bien.

Perfecto, pues entonces qué te parece ¿te apetece que hagamos una partida de ajedrez antes que vuelva al despacho?

El padre sonrió asentando con la cabeza. Ahora sabía que el miedo que había sentido antes había sido en un sueño.
Y, ahora también, volvía a saber que no se sentiría nunca solo, y esta era una realidad.”

(© Fragmento de un texto de Escritura Terapéutica y Narrativa Reparadora con PNL, “Un sueño de esperanza” autora Esther Vernet, para la Università de Barcelona, 2020)

(*) Avram Noam Chomsky, un lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense -del East Oak Lane, Filadelfia, Pensilvania- de origen judío con 91 años de edad, y cuyas reflexiones no dejan indiferente a ninguno de quienes, como a mí, nos gusta la lingüística y las ciencias (no solo la cognitiva).

Es profesor emérito de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva.

El New York Times lo ha señalado como «el más importante de los pensadores contemporáneos»
The Chomsky Problem (en inglés). The New York Times (25-2-1979).

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La situación no ha finalizado para nada

Ante este virus, máxima precaución, no bajar la guardia, la actuación de responsabilidad colectiva debe continuar (y tendríamos que tenerla siempre, independientemente, de la situación que haya).

En este país no hay unidad, me duele decirlo pero es así. No hay unidad, hay confrontamiento (basta ver cómo se comportan algunas personas, y escucharles cada día por la televisión…) no parece muy esperenzador. Y, el confrontamiento, desde luego, no ayuda; empeora la situación, debilita, confunde y separa.

Este virus va a aprovechar para colarse por donde pueda. Si no nos aclaramos, si no nos decidimos a ir “todos a una”, este virus se nos va a colar, rebrotará en cuanto nos despistemos. Va a suceder como la arena fina, que en cuanto te mueves y te despistas se te cuela por donde ve las fisuras.

Oyendo a una compañera enfermera, que está “quemada”, que no puede más,…Me pongo a orar por ella, por todos. Entre nosotros hay mucha solidaridad. Ante la situación que atravesamos ¡cómo no orar! Mentalmente me oigo decir “ahora que parecía ir a mejor…¡la situación que no se descarrile, por favor, qué no descarrile!”

Al salir el otro día del hospital (después de hacer el turno de noche), no daba crédito a lo que estaba viendo. Ella y otro compañero se quedaron atónitos ante la escena. Era el primer día de salida para hacer deporte al exterior. Y lo que debería ser, para algunos era la excusa perfecta para encontrarse con amigos y charlar entre ellos, en pequeños grupos (eso sí, vestidos de deporte).

Ante el cansancio, pensando en lo grave que estaban algunos de sus pacientes, ante la impotencia de lo que estaba viendo: multitud de gente sin las correspondientes distancias…la compañera estalló a llorar.

“A algunas de estas personas que están por aquí, con su actitud, nos están demostrando que no les importa cuánto quemadas estamos quienes trabajamos cada día en primera fila,
y muchas veces doblando sin descanso” decía apenada la enfermera.

El compañero que tenía a su lado añadiría “y alguno de estos, que van en grupito, no parecen temer a ser contagiados. A ver cómo iban a salir mañana a respirar si alguien les contagia y el virus les quemara sus pulmones“.

Y rezo por la no destrucción de todo lo que hasta ahora, con valor, constancia, profesionalidad, pero también con mucho sacrificio, hemos construido; por amor a nuestra profesión, con cuidados y curas hemos salvaguardado.

Salvaguardar y no destruir. Que no destruyamos aquello que no estaba destinado a quemarse; que el surgimiento de este desconfinamiento sea a escala, sí, pero no a escala “desfrenada”; que no implique la ocurrencia de rebrotes, con riesgo para los ciudadanos y profesionales de cualquier rol de servicios esenciales y requeridos, como somos los sanitarios en cualquiera de los hospitales; ¡Qué no se propague más! algo que ya iba, poco a poco, disminuyendo.

¿Qué sucede ante un incendio masivo sin precedentes, cuando se trabaja y se lucha sin descanso apagando fuegos tras fuegos? Poco a poco el fuego va disminuyendo y, poco a poco, ves que va desapareciendo, pero quienes están al frente no bajan la guardia. Las cifras de pérdidas tanto de su hábitat, terreno y expansión ha sido considerable y, por su importancia, tenemos que ser vigilantes, cautelosos y estar prevenidos. El incendio puede estar controlado pero eso no significa que esté extinguido.

No permítamos que, por la imprudencia, el virus se vuelva en contra de nosotros, en un Bumerán, se ría en nuestra cara y nos dé “la bofetada”.

A quienes les llamaron héroes o ángeles,..
Ahora, esos “ángeles” solo quisieran, ver extinguido “el incendio”, ponerse unas alas prestadas (que les echaran los verdaderos ángeles, “esos de arriba”) y echar a volar…para aterrizar en sus hogares, sin más preocupación, que el de poder vivir cada uno su propia vida.

Esther Vernet

(Una enfermera, profesora y escritora que enseña, a sus alumnos enfermeros, a escribir con metáforas, y a poner colores, allí donde el cansancio, no deja ver la luz…) 🌈🙏

#enfermeríaesmuchomás
#teacompañohastaelfinal #escrituraterapéutica @esthervm_escrituraterapeutica (Instagram)

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Reflexiones y lecciones de vida, también desde el confinamiento, hacia la madurez emocional. 

Nuestro perrito Bir se durmió mientras estuve cuidando nuestras plantas

Lecciones de vida hacia la madurez emocional. 

Aprendemos la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma. (aunque ahora nos toque ponernos guantes)

Aprendemos, que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos y abrazos no son contratos, ni regalos ni promesas.

Aprenderás desde la experiencia, sin firmas ni promesas. Te ayudará a crecer tu intuición, cuando Sientas con y desde el corazón.

Comenzamos a aceptar nuestras derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto. Aprenderás a construir hoy tus caminos, sabiendo que el terreno de mañana es incierto para tus proyectos, pues el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Pasa el tiempo…
Hemos aceptado y comprendido, que el Sol quema si nos exponemos demasiado, que incluso las buenas personas que creíamos conocer, demasiado bien, pueden herirnos alguna vez. Y necesitaremos saber perdonarlas.

Aprendemos que hablar puede aliviar los dolores del cuerpo y que cuando escuchas, a tu prójimo, sinceramente, tú noble alma se enorgullece. Y, mientras tanto, habrás descubierto que lleva años construir confianza; y apenas unos segundos destruirla. Y que tú también podrás hacer cosas de las que, con el pasar de los años, te arrepentirás para el resto de tu vida.

Hemos aprendido que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias (y ahora con el confinamiento, debido al coronavirus, más que nunca te das cuenta de quienes son tus verdaderos amigos);
y que no importa qué es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permiten elegir.

Hemos aprendido que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que lo amigos cambian. Te darás cuenta de que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa; o, simplemente, nada, solo por el placer de disfrutar su compañía (ahora toca disfrutarlos por teléfono o videollamada).

Te apenarás al darte cuenta las veces que has dado por descontado a las personas que más te importaban; por eso, siempre debemos decir a esa persona que la amamos, nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que la veamos. (y, por eso, nunca me canso de decirles “Te Quiero o Te Amo”)

Sigue pasando el tiempo,
Y, hemos aprendido, que las circunstancias y el ambiente que nos rodea siempre ha tenido, y tiene, influencia sobre nosotros, pero que nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Aprendemos que no deberíamos compararnos con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que lleva mucho tiempo llegar a ser la persona que quieres ser y que el tiempo vuela, se nos pasa casi en un suspiro.

Aprenderemos que no importa dónde hemos llegado, sino a dónde nos dirigimos; y, si aún no lo sabes, cualquier lugar sirve.  Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlan y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos.

Con el tiempo…
Hemos aprendido que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias.

Y estamos aprendiendo, que la paciencia, requiere mucha práctica. Descubrirás que, algunas veces, la persona que esperas que te pisotee cuando te caes, tal vez,  sea una de las pocas que ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de la experiencia, que con los años vividos. (Con la pandemia, un curso intensivo, nos sirva para aprender de la carrrera de solidaridad)

Hemos comprendido que hay mucho más de nuestros padres en nosotros de lo que suponíamos. Entenderás que nunca se debería decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes. Además, sería una tragedia si lo creyese, porque le estarías quitando la esperanza.

Aprendemos que cuando sentimos rabia, tenemos derecho a tenerla, pero eso no nos da el derecho a ser crueles. Nunca.

Con el tiempo, comprendes que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman pero no saben cómo demostrarlo. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien; algunas veces, tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Y aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y, en algunos momentos, condenado. No juzgues intencionadamente si no quieres ser “juzgado erróneamente”.

Con el tiempo, aprendiste que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, El MUNDO NO SE DETIENE para que lo arregles.

Hemos aprendido que el tiempo no es algo que podamos hacer que vuelva hacia atrás; por lo tanto, no perdamos tiempo y, a cambio, cultivemos nuestro “propio jardín” y decoraremos el alma, en vez de esperar a que alguien nos traiga flores. (en este período, podrías aprovechar a cultivar en tus balcones, terraza o ventanas, dando las gracias a las plantas y sus flores por “decorar” y ser los  mejores cuadros de este confinamiento. Y también agradece y disfruta de la compañía se tus mascotas domésticas. Yo disfruto de la compañía de mi fiel amigo, el perro, mientras cuido de mis plantas)

Entonces, y solo entonces, cuando todo esto hayamos aprendido…y comprendido, sabremos realmente lo que somos capaces de soportar;

Comprendes que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas, cuando creías que no se podía más. Realmente, la vida vale, “cuando tienes el valor de enfrentarla”. (el valor a enfrentar la pandemia te ha hecho convertirte en una persona más fuerte. En tí habrá un antes y un después. No hay vuelta atrás)

Aprendiendo, aprendiendo, descubres Ser más fuerte, y que la vida vale la pena…¡vivirla!

(En este período de nuestras vidas  descubrimos el más increíble “crecimiento personal”. ✨
Sigamos aprendiendo para no ser, nunca más, los imprudentes de una vez. En este período, que estamos atravesando, me han venido varias veces unas palabras a mi mente. Cuando estuve en Washington, leí una frase de Abraham Lincoln:  “No se puede escapar de la responsabilidad del mañana evadiéndola hoy”,  palabras del ayer que se han manifestado en nuestro presente.
Pasarán años, siglos, y habrá que continuar aprendiendo, de todas las lecciones vivenciales y, sobretodo, aprender emocionalmente, para estar en armonía con nuestras resposibilidades.  – Esther Vernet M)

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Si está cansada pídele perdón, sosténla en tus manos y cuídala

La Tierra se está cansando de nosotros.
Sostengámosla ¡en nuestras manos está!

Nosotros, los prepotentes y arrogantes, que nos adueñamos sin pedir ni escuchar a ella que nos alimenta ¡Qué la Tierra nos perdone! Nosotros que solo somos huéspedes, de ella, y no sus dueños.

Reflexiones que continúan, a medida que más años voy cumpliendo; reflexiones que llegan a mi cabeza, una vez más, en un día señalado. Dicen que hoy es el “Día de la Tierra”.
Y, mientras pienso en que todos los días son “el día de la Tierra”, me pregunto cuándo seremos capaces de corresponderle como se merece.

Con tantos años de existencia que tiene el ser humano ¿por qué no aprende de los otros huéspedes? el resto de seres vivos respetan y protegen su Hogar bioterrenal, un ecosistema sin igual. Es una belleza, sin igual, saber que todos venimos de un sistema biológico. Constituimos una comunidad de seres vivos, y deberíamos honrar el medio natural en que vivimos. Respetemos a todos nuestros ecosistemas terrestres, desde los más pequeñitos: los charcos de marea de las rocas y, también, tan extensas, hasta el bosque más completo que haya.

Tiempos de confinamiento para pensar y reflexionar. Sigo siendo tu huésped, mi amada Tierra. Cierro los ojos y viajo por todos nuestros ecosistemas. Viajo en tí, contigo y por tu alrededor. Gratitud inmensa hacia lo que representas. Sin tí yo no soy nada. Sin tí mi persona no existiría. Te honro.

Déjame pedirte perdón. Pido perdón por mis errores y por la parte de responsabilidad que me corresponde.

Déjame expresarte mi gratitud. Agradezco infinitamente haber caminado sobre tí, paseos maravillosos por tus cimas, colinas y montañas, por el lado de tus costas, océanos y mares. Desde este confinamiento global, con cariño y nostalgia, la gratitud más que nunca, de mí, ahora emana. Agradezco respirar de tu aire, pidiendo al universo que mis pulmones no se enfermen, para poder seguir, de tí, respirando; sin olvidarme de agradecer el poder contemplar tus cielos, aunque sea, por ahora, desde el balcón o desde mi terraza.

Te han pisoteado sin mirar. Y, a veces, pretendiendo, sin mirar ¡cuántas consecuencias puede acarrear!
Nos olvidamos de cómo caminar ligeramente sobre la Tierra como hacen sus otras criaturas.
Y, visto, cuánto sucede a nuestro alrededor poco hemos aprendido.
Tú mereces reconocimiento.

Te honro, y te pido perdón por esos tiempos de inconsciencia. Te honro y te pido perdón por esos momentos en que no supe ver lo invisible, tu pureza y esencia. Te honro, y te pido perdón por
por esos momentos en que no supe escucharte.

De las palabras de Víctor Hugo hago acopio «Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha»

Y, mientras sigamos sordos, unos más de otros…
de nuevo ¡que la Tierra nos perdone!
(hasta que, de nosotros ¡del todo no se canse!)

EstherVM

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